Qué preguntar a un proveedor antes de firmar

Siete preguntas sobre alcance, cuentas, pruebas, incidencias y salida para contratar un sistema que puedas conservar.

Una propuesta tecnológica puede estar llena de nombres de herramientas y seguir sin explicar qué vas a recibir. Antes de comparar precios, pide respuestas a unas pocas preguntas concretas.

No necesitas saber programar. Necesitas poder reconocer la entrega, saber quién tiene los accesos y entender qué ocurrirá cuando algo cambie.

1. ¿Qué va a funcionar al cerrar cada hito?

«Implantación de la plataforma» no describe una entrega comprobable. «Un pedido de prueba entra, se valida y aparece en gestión sin duplicarse» sí permite preparar una demostración.

Pide una lista de entregables y un criterio de aceptación para cada uno. Debe incluir también lo que queda fuera del proyecto y qué necesita el proveedor de tu equipo.

2. ¿A nombre de quién estarán las cuentas?

Dominio, alojamiento, repositorio, correo y herramientas de trabajo merecen una respuesta por separado. No basta con que alguien te entregue una contraseña.

Comprueba quién es el titular de cada cuenta, quién puede recuperar el acceso y dónde se guardan los códigos de recuperación. Los permisos del proveedor deben poder retirarse sin dejar a la empresa fuera.

3. ¿Qué pasa cuando el dato llega mal?

Enseñar el camino ideal es fácil. Pide ver qué sucede cuando falta una referencia, llega dos veces la misma solicitud o una herramienta no responde.

La propuesta debería explicar cómo se detecta el fallo, quién recibe el aviso y cómo se retoma el trabajo sin perder información ni repetir acciones.

4. ¿Qué se mide y con qué punto de partida?

Antes de aceptar una promesa de ahorro, pregunta cómo se mide hoy. Si no existe una medición fiable, el primer paso es obtenerla.

Acordad una definición que pueda repetirse después: tiempo de principio a fin, casos que necesitan corrección o peticiones que llegan al lugar adecuado. Los porcentajes sin una base comparable no sirven para evaluar la entrega.

5. ¿Qué gastos continúan después?

Separa el desarrollo de los costes recurrentes. Pide conocer licencias, alojamiento, consumo de servicios externos y mantenimiento. Pregunta también qué límite o aviso evitará que un cambio de volumen pase inadvertido.

La comparación útil no es sólo el precio de arrancar, sino el coste de tener el sistema en funcionamiento.

6. ¿Quién responde y en qué condiciones?

Define dónde se comunica una incidencia, cuándo se atiende y qué no cubre el servicio. Un correo de contacto no equivale a una guardia permanente.

Si el sistema es crítico para facturar o atender pedidos, la respuesta y el procedimiento de recuperación deben acordarse antes de usarlo.

7. ¿Cómo se termina la relación?

Pide que la entrega de código, documentación, datos y accesos esté prevista desde el principio. Aclara el formato, los plazos y qué componentes dependen de licencias de terceros.

Una buena prueba es preguntar si otro profesional podría continuar el trabajo. El objetivo no es cambiar de proveedor cada año. Es poder elegir sin tener que reconstruirlo todo.

Así planteamos nuestros servicios: alcance por escrito, entregas que se pueden comprobar y sistemas a nombre del cliente.

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